Rinoplastia ( cirugía de nariz ): Candidatos

Rinoplastia

Rinoplastia es una de las cirugías que requieren el más alto sentido artístico para obtener una apariencia natural y realzar la armonía facial, la meta es dirigir la atención hacia los ojos de la persona y no dirigir la atención a la nariz como la característica facial más prominente o importante de la cara.

Es también muy importante tomar en cuenta no solo los aspectos estéticos de la cirugía, sino también los aspectos funcionales relacionados con la respiración.

Es muy importante que el cirujano comprenda los aspectos estéticos, anatomía y procesos de enfermedad de la nariz para lograr estos resultados deseados.

¿Quienes son los candidatos para una Rinoplastia?

  • Si usted desea mejorar la apariencia de su nariz
  • Sesea mejorar la respiración por su nariz
  • Ha sido sometido a cirugía previa de nariz y no esta satisfecho con el resultado
  • Siente que su armonía facial esta fuera de balance con la apariencia de sus ojos.

Recuperación

  • Después de la rinoplastia habrá algo de hinchazón.
  • Puede haber formación de moretones con grados variables de hinchazón los siguientes 10 días después.
  • Los efectos de la inflamación y el hinchazón pueden resolverse por completo entre 6 meses y 24 meses después de la rinoplastia, sin embargo, los efectos de mejoría en la apariencia suelen ser estables a los dos meses después de la cirugía, varia de acuerdo a las características de cada persona.
  • Suele respirarse por la nariz durante las primeras horas después de operado, la mayoría de las veces no colocamos taponamientos en la nariz ni gasas.
  • Se deben evitar los lentes de armazón durante las primeras 6 semanas después de operado.
  • Suele colocarse tela adhesiva medica o férulas acrílicas en el dorso de la nariz durante la primera semana y en algunas ocasiones hasta dos semana después de operado dependiendo del caso.
  • Algunos pacientes se benefician del efecto de balance que crea la colocación de un implante de mentón durante el procedimiento de rinoplastia.

Cirugía nasal: Postoperatorio

La cirugía nasal, en general, se considera limpia-contaminada, ya que se trata de un área colonizada por diversos microorganismos potencialmente patógenos y que no puede esterilizarse eficazmente.

Son numerosas las especies bacterianas que pueden aislarse en las fosas nasales.

Las más frecuentes son, dependiendo de los distintos estudios, Staphylococcus epidermidis, Streptococcus viridans, Staphylococcus aureus, Klebsiella sp. y Escherichia coli.

La tasa de complicaciones infecciosas posoperatorias en la cirugía nasal en ausencia de profilaxis antibiótica es baja, de aproximadamente un 2,3%.

Entre ellas, se incluyen celulitis, sinusitis, septicemia, trombosis del seno cavernoso, abscesos cerebrales y el síndrome del shock tóxico.

Esta cifra puede elevarse de forma significativa si sólo consideramos la cirugía nasal complicada, entendiendo como tal la rinoplastia de revisión, cirugía con colocación de injertos y cierre de perforaciones septales.

La aparición de complicaciones graves, como el síndrome del shock tóxico, se asocia en la mayoría de casos con el uso de taponamientos nasales, aunque no hay evidencias de que pueda evitarse con el uso profiláctico de antibióticos.

Se ha demostrado que el uso de antibióticos tópicos sobre el taponamiento disminuye la tasa de colonización del taponamiento.

No es así en el caso de la administración profiláctica de antibióticos sistémicos.

Según algunos autores, existen algunas circunstancias en las que la profilaxis estaría indicada, tales como la infección activa (aunque en realidad en este caso estaríamos ante una herida «sucia»), cuando el taponamiento nasal se prolonga más de 24 horas, en presencia de hematoma, en inmunodeprimidos, así como en la cirugía nasal compleja.

Curas tras la rinoplastia:

En la preparación prequirúrgica, el 91% de los especialistas consultados emplea anestésico local con adrenalina (59% tópico, 26% por vía intramuscular y 15% intramuscular y tópico).

La aplicación tópica se hace sobre lentinas (88,9%), sobre algodón estéril (14,8%) y sobre gasa orillada (11,1%).

Cuando finaliza la intervención, se introduce un taponamiento nasal siempre (35%), a veces (61%) y no habitualmente (4%).

Existe una amplia variedad de materiales para realizar el taponamiento nasal; aunque el tipo de taponamiento nasal más empleado son las esponjas expansibles (67%), la elección del material depende de la experiencia y preferencias del profesional.

Con menos frecuencia se emplea gasa orillada (8%), gasa orillada introducida en un dedo de guante (8%), esponja expansible dentro de un dedo de guante (8%), apósito impregnado en sustancia untuosa (7%), cilindros de láminas de gelatinas (1%) y tapones cubiertos de carboximeticelulosa como hemostático (1%).

Cuando se utiliza taponamiento nasal, el tiempo que se mantiene depende del procedimiento quirúrgico.

Según la Guía de cuidados en otorrinolaringología y patología cervicofacial, en la cirugía nasosinusal con abordaje externo (transfacial) e intervenciones como «Cadwell Luc»/CENS se recomienda retirar los taponamientos nasales en 48 horas; sin embargo, en la cirugía con exanteración orbitaria se mantiene el taponamiento durante cuatro o cinco días.

Recomendaciones:

Se recomienda, en caso de tenerla, cambiar la «bigotera» (gasa con esparadrapo que protege el taponamiento nasal) si ésta estuviera manchada.

Pero en esta guía no se recomienda ningún método para evitar el desplazamiento del taponamiento nasal.

Aunque el 27% de las encuestas propone anudar los hilos de cada taponamiento por delante de la columela, protegiendo ésta debidamente con una gasa.

Los taponamientos nasales se impregnan según el 89% de los encuestados.

El material más empleado es la pomada antibiótica (91%), generalmente de tetraciclinas, neomicina y bacitracina, entre otros.

Además, se emplean sustancias cicatrizantes (pomadas de nitrofural, de ergocalciferol y de retinol, entre otras), pomadas con corticoides (6%), pomadas con antibióticos y corticoides, generalmente betametasona y gentamicina (6%), y gotas tópicas con gentamicina y dexametasona (6%).

Los pacientes con taponamiento nasal son siempre tratados con antibióticos por vía oral nasal en el 67% de las encuestas y, dependiendo de las circunstancias (duración de taponamiento nasal más de dos o tres días, rinoplastia abierta, traumatismos, entre otros), lo recomienda el 28% de los otorrinolaringólogos.

Sólo hay un 2% que no lo emplea.

Los antibióticos de elección por vía oral son los betalactámicos (88%), especialmente amoxicilina y ácido clavulánico.

Como fármacos de segunda elección figuran los macrólidos (53%) y las quinolonas (28%).

La utilización de planchas de silicona para prevenir sinequias tras cirugía en las fosas nasales es recomendada de manera sistemática sólo en el 8% de las encuestas.

La mayoría de los otorrinolaringólogos consultados recomienda su uso en situaciones de riesgo, como son la existencia previa de sinequias, de perforaciones o desgarros septales, turbinectomías, septoplastias endoscópicas y fosas nasales estrechas, entre otras.

Uno de los especialistas encuestados usa láminas de silicona porosa.

Las planchas de silicona se retiran a partir del décimo día (45%) o entre el quinto y el décimo días (38%).

El 85% de los especialistas consultados no recomienda el empleo de sustancias cicatrizantes tópicas tras cirugía endonasal no endoscópica.

El uso de corticoides durante el posoperatorio de cirugía no endoscópica nasal no es recomendado en el 67% de los casos.

Hay un 8% de especialistas que los administra siempre y un 25% que lo hace en casos especiales (rinoplastias, cirugías más extensas, edemas faciales, entre otros).

Cuando se emplean corticoides, la vía oral es la recomendada en el 52,9% de las encuestas (sobre todo deflazacort y prednisona).

La vía tópica es utilizada en el 29,4%, y la presentación inyectable, en el 17,6 % de los casos.

Resultados de las encuestas:

Los especialistas encuestados que realizan rinoplastia emplean férula en el 86% de los casos; ésta es de escayola en el 55%, preformada metálica en el 15% y preformada moldeable con calor en el 16%.

Bajo la férula nasal se suele emplear un material de protección en el 84% de casos.

Éste es de tiras adhesivas para suturas en más de la mitad de las encuestas y de esparadrapo de papel hipoalergénico en el resto.

La férula nasal se retira a los 9,35 días de media (entre el séptimo y el décimo días para dos tercios de los especialistas que emplean férulas tras rinoplastia).

En cuanto al criterio para dar el alta hospitalaria a los pacientes, la mitad de las encuestas considera que es la ausencia de complicaciones.

El 40% de los especialistas sigue los criterios de cirugía mayor ambulatoria y un 10% propone el alta al día siguiente.

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