¿Qué es la sordera? Clasificación 2019

sordera tipos

La palabra sordera es usada popularmente cuando las personas escuchan mal o no lo hacen.

En medicina se usa el término hipoacusia cuando el paciente tiene sordera parcial, y el de anacusia cuando hay sordera total.

Diferencia entre sordera y audición:

La audición es una sensación primaria, ya que hay un órgano destinado a responder a un estímulo específico, producido por una forma de energía llamada sonido.

La Academia de la Lengua define el sonido como la sensación producida en el órgano del oído por el movimiento vibratorio de los cuerpos transmitido en un medio elástico.

Pero también se denomina sonido al agente físico que se manifiesta en forma de energía vibratoria y que es causa de la sensación auditiva.

En tanto que la audición es subjetiva, el sonido, como se deriva de la segunda acepción, es un fenómeno objetivo medible con instrumentos apropiados.

El fenómeno básico está constituido por el movimiento oscilatorio molecular, que se transmite cuando hay un medio homogéneo elástico que rodea a la fuente energética.

Es importante notar que no son las moléculas las que se transmiten o viajan, sino que éstas ponen a vibrar a las moléculas vecinas, por lo que es el fenómeno vibratorio el que viaja a manera de onda, siempre y cuando exista el medio apropiado.

¿Cómo viaja el sonido?

Cuando el sonido llega ante una superficie que limita otro medio (interfase), como la superficie del agua o de una pared sólida, puede reflejarse, absorberse o transmitirse.

Esto dependerá de las características físicas del nuevo medio en comparación con las del otro como masa, elasticidad, etc., y que en conjunto condicionan la impedancia acústica.

En la reflexión, la onda sonora “rebota”, por lo que el sentido de progresión cambia.

En la absorción, las moléculas son frenadas y su energía se disipa, transformándose en calor.

El sonido se transmite cuando la vibración molecular de un medio puede hacer que las moléculas del otro vibren igualmente, lo que se logra cuando las impedancias son compatibles.

Cuando el sonido que se propaga por un medio gaseoso como el aire llega a la superficie del agua, regresa en su mayor parte (99 de cada 1 000) al rebotar en la superficie del agua, en tanto que sólo una milésima parte de la energía pasa al interior del líquido.

Ante una interfase gaseoso-sólida, la parte proporcional que se transmite es todavía menor.

La relación entre la magnitud del estímulo y la magnitud subjetiva del sonido sigue la ley de Weber- Fechner:

“Para que se experimente aumento o disminución en la magnitud de la sensación se requiere un cambio logarítmico del estímulo.”

De esta manera, una disminución a la milésima parte de la energía de un sonido equivale a una reducción a la tercera parte de la sensación que explica a la sordera.

¿Para que sirve el oído?

El oído tiene dos funciones principales: la primera consiste en hacer compatibles acústicamente el medio aéreo a través del cual se transmite el sonido en el exterior y el medio líquido por el cual se transmite el sonido en el oído interno.

Si no es así, la mayor parte de la energía se pierde por rebote.

La segunda función del oído consiste en transformar la energía mecánica de las oscilaciones moleculares en energía nerviosa; es decir, en potenciales bioeléctricos de membrana, de tal manera que se puedan transmitir las señales por el nervio y produzcan la sensación apropiada en el cerebro.

Para el primer objetivo, el oído medio actúa como transformador de impedancias, ya que en la interfase aire-agua únicamente el 0.1% de la energía sonora puede transmitirse del aire al agua.

El transformador acústico acopla las impedancias del aire y del agua, de tal manera que la presión sonora penetra al agua sin pérdida importante.

Esta función se lleva a cabo por las estructuras del oído medio.

Hace más de un siglo, Helmholst postuló la acción de palancas de la cadena osicular y la acción hidráulica debida a la diferencia de superficies entre la membrana timpánica y la base del estribo.

La diferencia relativa en longitud entre el mango del martillo y el punto de apoyo del yunque constituye una relación de ventaja en un sistema de palancas para evitar la sordera.

Se ha calculado que este sistema da una ganancia de presión de 1.3 en el hombre.

En cuanto a la acción hidráulica, la membrana timpánica y la cadena actúan a manera de pistón, de modo que la fuerza ejercida sobre toda la membrana se concentra en la base del estribo, con ganancia de presión igual a la relación de las superficies.

Esta ganancia puede expresarse como resultado del área mayor dividida entre la menor.

Se ha calculado que la zona timpánica en relación con la base del estribo varía entre 15 y 26.6 veces.

La combinación de la ganancia de energía (resultante del sistema de palancas de la cadena osicular y de la diferencia de áreas entre la membrana del tímpano y la base del estribo) hace que se concentre la energía, de tal suerte que venza la resistencia del líquido representado por la perilinfa, para que las ondas sonoras puedan transmitirse del medio aéreo a un medio esencialmente acuoso como es el oído interno.

El oído es un transductor.

Un transductor es un mecanismo que cambia una forma de energía por otra.

Al llegar las vibraciones hasta el interior del oído interno, movilizan la membrana tectoria y el órgano de Corti, de tal manera que producen un deslizamiento entre ambos.

Esto hace que los cilios de las células se flexionen y desencadenen un estímulo bioeléctrico que se transmite hasta la base celular, en donde se encuentra la sinapsis con las terminaciones del nervio.

Esta sinapsis es activada por mediadores probablemente colinérgicos.

La liberación del mediador produce (en la terminación del nervio en contacto con la base de la célula) un estímulo bioeléctrico, que viaja a través de la membrana del axón neural como un cambio de polaridad hasta el sistema nervioso central.

Es así como el oído interno actúa como transductor, al cambiar una energía en otra.

En este caso, la energía mecánica por movimiento vibratorio molecular se convierte en energía bioeléctrica de potencial de membrana.

Un símil sería la pastilla y la aguja de un tocadiscos, en el cual las ondulaciones del surco del disco producen compresión en un cristal piezoeléctrico.

Esto genera corriente eléctrica que transmitida por los alambres, puede ser amplificada y, por medio de otro transductor (las bocinas), convertirse en energía sonora.

En el caso del oído, el neuroepitelio laberíntico constituye un transductor que cambia la energía mecánica en energía bioeléctrica, consiguiendo que no haya sordera.

La función del nervio consiste en transmitir los impulsos bioeléctricos del sitio donde se generan —el órgano de Corti— al sitio donde se les da significado simbólico: la corteza cerebral.

Las alteraciones de la función auditiva pueden clasificarse, según el mecanismo alterado, en tres grandes grupos:

1. Sordera conductiva. Producidas por incapacidad del oído para realizar el acoplamiento de impedancias.

Este defecto ocasiona sordera parcial y nunca anacusia.

Cuando falta el tímpano y la cadena osicular pero la base del estribo está móvil y expuesta al ambiente aéreo exterior, la magnitud de la hipoacusia está en relación con la diferencia de las impedancias aérea y líquida y varía entre 25 y 35 dB.

Cuando el oído medio se encuentra ocluido por tejido (como en casos extremos de agenesia del conducto auditivo externo y de la caja timpánica, o cuando la ventana oval se encuentra cerrada por tejido óseo como en la otosclerosis), la magnitud de la hipoacusia está en relación con la diferencia de impedancias aérea y sólida y varía entre 65 y 80 dB.

En este caso, el sonido se transmite a través de todas las estructuras del cráneo.

En todas las hipoacusias conductivas desaparece el déficit auditivo al aumentar la intensidad del estímulo.

2. Sordera neurosensorial. En este grupo, el déficit se debe a incapacidad del oído para realizar la función de transductor, ya que no puede convertir el estímulo físico en potencial nervioso, o a la incapacidad para hacer llegar estos fenómenos bioeléctricos hasta el cerebro.

La sordera en estos casos puede ser total.

Cuando es parcial, no sólo hay trastorno cuantitativo de la sensación auditiva, sino que también aparecen fenómenos psicoacústicos por alteración cualitativa, como pueden ser defectos de discriminación, fenómenos de fatiga y de adaptación patológica, aparición de acúfenos y muchos más.

Algunas sorderas neurosensoriales se pueden corregir parcialmente aumentando la intensidad del estímulo, pero muchas otras no se benefician con estas medidas.

3. Sordera “central” o afasia sensorial. Ocurren cuando el sistema es incapaz de dar significado simbólico a la sensación percibida.

El caso extremo es la afasia sensorial pura, en que el paciente escucha sonidos y los puede repetir, pero no reconoce su significado, como si escuchara un idioma extranjero por primera vez.

Este grupo es importante para el otorrinolaringólogo porque las lesiones de las vías acústicas pueden, según el nivel, producir sordera en que se mezclan manifestaciones parciales de hipoacusia neurosensorial con elementos indicativos de afasia.

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