Presbiacusia: Tipos y Tratamiento

Presbiacusia
Presbiacusia se define como un trastorno de la audición relacionado con diferentes disfunciones del sistema auditivo, periférico o central, que acompaña al envejecimiento sin presencia de ototraumatismo o patologías.

No dificulta simplemente la audición, sino que además afecta a la comunicación y a la compresión.

Actualmente se relaciona íntimamente con la exposición crónica a ruidos elevados y estridentes.

Y podemos afirmar que la presbiacusia tiene un origen multifactorial relacionada con la edad pero sin excluir factores de riesgo como la contaminación acústica, la dieta, la actividad física, los tratamientos con ototóxicos, la genética…

Presbiacusia: Clasificación

  • Fisiológica: La pérdida de audición atiende a un proceso involutivo propio de la vejez.
  • Patológica pura: El proceso involutivo es exagerado en comparación con la edad.
  • Patológica asociada: Cuando se le suma los efectos de otra patología.

Efectos psicológicos por la Presbiacusia:

La pérdida de audición suele ser subestimada entre las personas mayores.

Solo el 30% de la población con una hipoacusia moderada ha sido adaptada a una prótesis.

La sociedad olvida que la pérdida de la audición puede disminuir drásticamente el bienestar emocionar, físico y social.

Las personas con hipoacusias tienen una mayor predisposición a sufrir depresión, así como a sentirse insatisfechos y a tener una vida social limitada.

Cuando la pérdida de audición tiene una progresión exponencial, los síntomas de irritación, fatiga, aislamiento, negación… Son más amplificados y la adaptación a la nueva situación es mucho más complicada.

La personalidad de estos pacientes no ha incorporado la sordera como característica propia y se pueden sentir muy desorientados y con tendencia hacia la depresión.

Mientras que cuando es paulatina, la mayoría de los afectados han conseguido adaptarse con relativa satisfacción a su nueva situación, y no aceptan ayudas para cambiar sus nuevos hábitos adquiridos, por lo que no valoran los beneficios que pueden tener usando audioprótesis.

En ambos situaciones, el audiólogo debe de intervenir cuando el paciente consiga tener conciencia sobre su problema.

Si se actuara antes, se corre el riesgo a fracasar ya que en la mente del paciente no existe ninguna discapacidad y por lo tanto, no necesita ninguna ayuda.

Presbiacusia
Presbiacusia por la edad.

Ante la falta de información, en muchas ocasiones las personas con presbiacusia presuponen que sus problemas de compresión dependen únicamente por el proceso fisiológico del envejecimiento y se resignan a un aislamiento progresivo.

Síntomas de la Presbiacusia:

  1. Dificultad para entender el habla.
  2. Intolerancia a la reverberación del sonido.
  3. Incapacidad de diferenciar sonidos en presencia de ruidos.
  4. Dificultad de comunicación cuando se habla rápido.
  5. Tendencia al aislamiento.
  6. Disminución de la atención.
  7. Alteraciones en la voz: Puede aparecen temblor, descontrol de la intensidad, pobreza de armónicos, cambio de timbre…
  8. Puede aparecer vértigos, acúfenos y depresiones.

Generalmente la pérdida auditiva comienza en los tonos agudos, con problemas de percepción de timbres, teléfono, televisión…

Acompañada de una sensación “oigo pero no entiendo”.

Anatomía de la Presbiacusia:

El proceso de envejecimiento afecta a todas las estructuras del oído.

  • Oído externo:

La piel y las estructuras fibrocartilaginosas se vuelven más rígidas.

  • Oído medio:

La membrana timpánica y la cadena osicular pierden elasticidad.

  • Oído interno periférico:

La mayoría de las alteraciones se producen principalmente en la cóclea.

  1. Lesión en las células ciliares externas y en la espira basal del caracol.
  2. Disminución neuronal en el modiolo.
  3. Atrofia de la estría vascular.
  4. Rigidez en la membrana basilar.
  5. Alteraciones que sugieren una mala conducción coclear.
  • Oído interno central:

Aparece una degeneración neuronal difusa, con atrofia en las vías auditivas y en los centros.

Y estos cambios provocan:

  1. Una mayor dificultad en la transmisión del mensaje.
  2. Alteraciones metabólicas en la transmisión neuronal.
  3. Empeora la capacidad de analizar, memorizar y evocar un sonido.

Exploración audiológica en la tercera edad:

Desde el punto de vista práctico, normalmente se realiza una audiometría tonal liminar para medir la pérdida auditiva, y después una verbal para conocer la pérdida de la inteligibilidad del habla.

Y así conseguir adaptar un audífono para verificar la ganancia obtenida.

La Asociación Nacional de Audioprotesistas recomienda una exploración específica teniendo en cuenta el factor cognitivo y la motivación personal, además de valorar con exactitud el trabajo de otros profesionales como el otorrino, logopeda, psicólogo…

Anamnesis:

En este apartado, el paciente es el actor principal. Se debe de escuchar para comprender sus expectativas y establecer empatía de la cual dependerá parte del éxito del tratamiento,

Nos debe de indicar aspectos importantes como:

– Situación familiar:
Si vive solo en una residencia y no tiene demasiada movilidad, la adaptación se puede complicar.

Mientras que si vive en familia, puede ser más fácil ya que tendrá un gran apoyo en el proceso de adaptación y rehabilitación.

– Trabajo:

Nos dirá indirectamente su nivel sociocultural y podremos suponer el nivel acústico al que ha sido sometido.

El ruido en el trabajo suele ocasionar traumatismos acústicos que afectan a las frecuencias agudas y determinan el tipo de audífono.

– Inicio de la Presbiacusia:

Es un dato complicado porque en la mayoría de las ocasiones se produce de forma progresiva.

Pero es muy importante de conocer pues nos indicará el grado de aceptación de la sordera.

– Antecedentes otorrinos:

Nos permitirá conocer los posibles problemas que nos pueden afectar tanto en la exploración como en la adaptación. Otorrea, perforaciones, cirugías, acúfenos…

– Salud general:

Las personas mayores suelen medicarse para otras enfermedades y por lo tanto, necesitamos conocer su influencia en el proceso auditivo.

– Usos de prótesis:

Si nunca se ha usado ningún tipo de ayuda, se deben de controlar tanto las expectativas irreales como la incredulidad.

Mientras que si ya ha sido usuario, necesitamos conocer su experiencia, así como las ventajas y los inconvenientes que pudo encontrar.

Pruebas audiológicas:

1. Otoscopia:

Se observa directamente el pabellón auditivo, el conducto auditivo externo y la membrana timpánica.
En las personas mayores podemos encontrar:

– Crecimiento del pabellón auditivo.
– Aparición excesiva de vello en el trago y en el hélix.
– Pérdida de elasticidad de la piel, atrofia subcutánea y disminución de la secreción de las glándulas.

2. Timpanometría:

Se utiliza para evaluar la funcionalidad del oído medio: Tímpano, caja timpánica, cadena osicular y trompa de Eustaquio.

Con el paso de los años la membrana timpánica se vuelve más fina, rígida y con menos movilidad.

Además se puede producir una atrofia en la cadena de huesecillos y de los ligamentos del tímpano y del estribo.

Y también una hipofunción de la trompa.

3. Audiometría tonal liminar:

Representa el examen subjetivo para encontrar los umbrales mínimos de audición por vía ósea y aérea.

Se necesita la colaboración del paciente y se basa en presentar una señal con intensidad variable y con una frecuencia específica.

sordera
Evaluación de la presbiacusia.

4. Umbral de inconfort:

Sirve para medir el umbral auditivo máximo aceptable y así conocer el campo auditivo del paciente.

Nos indica a partir de qué valores de intensidad se refiere una sensación auditiva molesta.

El paciente nos tiene que indicar como oye el sonido: Nada, suave, normal, fuerte, muy fuerte, molesto o insoportable.

5. Test de ruido ecualizado (TEN):

Sirve para localizar las zonas cocleares muertas. A menudo, estas zonas sin actividad parecen tener sensibilidad por las zonas contralaterales.

Para detectarlas es imprescindible presentar un estímulo acústico capaz de enmascarar las zonas adyacentes.

6. Sensibilidad a los pequeños incrementos de la audición:

Fue desarrollado por Jerge en el año 1959 para evaluar la sensibilidad a los pequeños incrementos de la audición y también permite la medición del grado de reclutamiento.

Se basa en la particularidad que presentan los pacientes con patología coclear.

7. Test de fatiga auditiva:

La exposición a un ruido intenso de larga duración produce un descenso transitorio de la sensibilidad auditiva, generalmente acompañada de acúfenos y ensordecimiento.

Sirve para conocer si la presbiacusia es coclear o retrococlar y facilita información para la adaptación protésica.

8. Audiometría verbal:

Se presentan palabras elegidas por su fonética como estímulo a intensidades crecientes.

Aporta una idea próxima al estado auditivo del paciente, es una prueba relativamente cercana a la realidad.

9. Test Minimental:

Es una prueba para evaluar el estado cognitivo del paciente. Cuando no existan dudas, no se debe de realizar.

Las partes exploradas son: Orientación temporal y espacial, memoria de fijación, dibujo, escritura, lectura, comprensión, recuerdos, atención… Su objetivo es valorar el deterioro de las funciones cognoscitivas.

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