Otorrea: Causas y clasificación

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Otorrea se define como la presencia de secreción patológica en el conducto auditivo externo. La labor del otorrinolaringólogo es determinar su causa y establecer el tratamiento adecuado.


Para llegar al diagnóstico etiológico de la otorrea, hay que definir sus características, es decir, si es mucoide, mucopurulenta o san- guinolenta, si es abundante o escasa, o si es fétida.

Otorrea: Diagnóstico

En segundo lugar, se ha de determinar si se trata de un proceso agudo o crónico.

Y, por último, hay que confirmar si otros síntomas otológicos acompañan la otorrea, de los cuales la otalgia es el de mayor valor diagnóstico.

El siguiente paso diagnóstico es la exploración detallada del oído externo, fundamentalmente la palpación del trago y la exploración otoscópica.

La suma de signos y síntomas clínicos tras la anamnesis y la otoscopia permite hacer el diagnóstico de certeza en la inmensa mayoría de casos.

Es excepcional recurrir a pruebas complementarias para determinar la causa.

Basándonos en estos parámetros, podemos clasificar las otorreas en agudas, habitualmente acompañadas de dolor, y en crónicas, que, por el contrario, rara vez se asocian a otalgia.

Otorreas agudas

La otorrea aguda se debe a una patología del oído externo o del oído medio.

De forma característica, la otorrea de oído externo coexiste con otalgia intensa, mientras que la de origen en oído medio cursa con otalgia que cede en el momento en que aparece la otorrea, como consecuencia de la disminución de la presión en el oído medio.

En cualquier caso, la otoscopia es fundamental para establecer el origen de la supuración.

La otorrea de causa externa, la palpación del conducto auditivo suele ser dolorosa, y la visualización del tímpano está reducida por la inflamación de sus paredes.

En la proveniente del oído medio, una vez aspirada la secreción, se observa un conducto normal y se confirma la alteración de la membrana timpánica.

Otorreas agudas con origen en el oído externo

La otorrea aguda purulenta, acompañada de severa otalgia y de sensación de taponamiento, con un signo del trago positivo.

Una imagen otoscopia con edema y eritema de la piel del conducto, es característica de la otitis externa difusa.

Si es más acuosa y hay descamación de la piel del conducto o de la concha auricular, debemos pensar en un eczema sobreinfectado.

Las otalgias muy intensas y duraderas, en pacientes añosos o inmunocomprometidos (diabetes mal controlada, quimioterapia)
son sospechosas de tener su origen en una otitis externa maligna.

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La presencia de tejido de granulación en el conducto y de parálisis facial homolateral es muy sugestiva de este diagnóstico.

Además, la asociación de otalgia intensa con parálisis facial puede deberse a un síndrome de Ramsay-Hunt o zóster ótico.

La presencia de pequeñas vesículas en la zona de la concha es el signo clínico diferencial y muy característico de este proceso.

En casos en los que la otalgia es leve, predomina el prurito ótico y en la otoscopia se observa otorrea espesa, densa, en grumos blanquecinos y con hifas, el diagnóstico es de otomicosis.

La otorrea escasa y fétida con otalgia poco intensa se puede deber a una miringitis granulosa.

Es una infección por Pseudomonas aeruginosa de la epidermis timpánica, en cuya capa externa aparecen granulomas exudativos.

En esta entidad, a diferencia de otras del oído externo, el conducto auditivo es normal y la clínica puede ser duradera.

Se distingue del colesteatoma y de otras patologías del oído medio por la ausencia de escamas de queratina y porque la timpanometría es normal.

Otorreas agudas con origen en el oído medio

Una otalgia que aparece durante un catarro de vías respiratorias altas y cede al iniciarse una otorrea mucopurulenta es definitoria de la otitis media aguda.

En la otoscopia, una vez aspirada la secreción del conducto, si se comprueba la existencia de una perforación.

Habitualmente milimétrica y situada en el cuadrante anteroinferior timpánico, se confirma el diagnóstico.

A veces la otorrea es sanguino- lenta y aparecen vesículas en el tímpano, lo que es característico de la otitis media vesicular de causa vírica, especialmente en un cuadro gripal por el virus influenza.

En este cuadro, fiebre, artralgias y mal estado general acompañan a la otalgia.

La otitis media aguda es más frecuente en niños y en la época invernal.

La mala respuesta al tratamiento médico, la exacerbación o rebrote de los síntomas.

El desplazamiento hacia delante del pabellón auricular indican que se puede complicar con una mastoidistis aguda.

La aparición de vértigo en un paciente con otorrea obliga a pensar en la posibilidad de una laberintitis aguda.

Otorreas agudas en cavidades quirúrgicas

La otorrea en una cavidad quirúrgica de mastoidectomía abierta se debe a la entrada de agua a través del meato auditivo o a la exacerbación de un proceso rinofaríngeo.

Si la otorrea persiste a pesar del tratamiento correcto, hay que pensar en una recidiva de colesteatoma o en una cirugía previa limitada e insuficiente.

Otorreas crónicas

La crónica puede ser permanente o episódica, secundaria a agudizaciones repetidas, con periodos sin supuración.

Las características de la otorrea y los hallazgos en la otoscopia nos permiten establecer el diagnóstico etiológico.

Las causas más frecuentes de otorrea crónica son la otitis media crónica benigna y el colesteatoma.

Ante una otorrea crónica, permanente, de escasa intensidad, fétida y no asociada a procesos catarrales de vías respiratorias altas.

Si en la otoscopia se observa una perforación o invaginación marginal con queratina en su interior, el diagnóstico es de colesteatoma.

Los pólipos pediculados a la membrana timpánica son otro dato característico de esta patología.

En contraposición, la presencia de una otorrea crónica, episódica, abundante, no fétida, que se agudiza con los catarros y con una otoscopia que muestra una perforación central en la parte tensa del tímpano, es definitoria de la otitis media crónica benigna.

De forma típica, las otorreas crónicas suelen cursar sin otalgia.

Por ello, cuando un paciente con otorrea crónica refiere dolor, se ha de pensar en una complicación (mastoiditis, tromboflebitis, abscesos, meningitis, etcétera).

Además, en pacientes añosos con otorrea serosanguinolenta, hay que descartar un carcinoma de conducto auditivo o de oído medio.

En estos casos, una masa ulcerada y supurativa en la otoscopia confirma la sospecha.

El vértigo que aparece en un paciente con otorrea obliga a plantear la posibilidad de una erosión del canal semicircular horizontal.

Especialmente si al presionar el conducto auditivo se desencadena una crisis de vértigo momentánea (signo de la fístula).

Por último, ante una otorrea crónica persistente o de causa no evidente, hay que descartar una otitis crónica específica, especialmente la tuberculosis ótica.

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