Lavado de oídos ¿Cómo se hace?

Lavado de oídos

El lavado de oídos sólo lo puede realizar los Otorrinos y ellos tienen un dicho que dice:  “ los oídos se limpian con los codos” algo claramente difícil sino imposible.

Efectivamente los oídos no hace falta limpiarlos, no así las orejas que son visibles para los todos, menos para el dueño de las mismas.

¿Qué hay que tener en cuenta para el lavado de oídos?

El oído se divide en 3 partes: oído interno, medio y externo.

Es el externo el que es accesible a los bastoncillos de algodón y a todo tipo de instrumentos “hurgadores” como horquillas, lápices afilados, papeles enrollados y extremos de capuchones de bolígrafos Bic.

Pero que sea accesible no significa que debamos extraer la cera producida en ellos.

La cera o cerumen se produce por un doble motivo, por un lado esa sustancia pegajosa pega impurezas y suciedad que puede introducirse por el conducto, el otro motivo principal es que esa sustancia impide el crecimiento de gérmenes patógenos en el oído.

La piel del conducto migra lentamente de forma natural desde el fondo de saco del conducto, llamado membrana timpánica hacia el exterior en el pabellón auditivo u oreja.

En esa migración arrastrará el cerumen y cada vez que nos limpiemos la oreja, estaremos limpiando parte de esa cera.

El problema se presenta cuando para adaptar un audífono el cerumen se encontrará con un obstáculo que puede ser un molde o un audífono intracanal

En estos casos se está favoreciendo la formación de tapones de cera que estos si que hay que limpiar.

¿Cuando recomendar un lavado de oídos?

La recomendación general es que en principio si el llevar audífono no te produce más tapones no debes hacer ninguna limpieza del conducto.

Pero si la formación de tapones es muy frecuente, puede que tengas que acudir con más frecuencia al otorrinolaringólogo para que te hagan un lavado de oídos.

Es posible que si es muy frecuente la formación de tapones que el otorrino te aconseje algún producto para limpieza de oídos tipo Audispray o Audimer.

No obstante consulta con tu otorrinolaringólogo que te aconsejará lo más conveniente para tu caso concreto.

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