Enfermedad de Meniere: Tratamiento

Enfermedad de Meniere

La enfermedad de Meniere es una rara enfermedad del oído interno que se presenta en personas de mediana edad entre 40 y 60 años.

Según una encuesta reciente, alrededor de medio millón de personas en Europa sufren la enfermedad de Meniere.

La pérdida de audición descubierta ya en 1861 por el médico francés Prosper Menière se sigue considerando incurable hoy en día.

Sin embargo, hay varias opciones de tratamiento que pueden reducir significativamente la gravedad de los síntomas:

Enfermedad de Meniere: Síntomas

  • Tinnitus:

La enfermedad de Meniere suele ir acompañada de ruidos molestos en los oídos, que la persona afectada a menudo sólo percibe en un oído. Estos ruidos de pitidos, silbidos o zumbidos no pueden ser escuchados por otras personas y a menudo se producen en combinación con ataques de mareo.

  • Vértigo:

En la enfermedad de Meniere, los ataques de vértigo se producen de forma repentina e inesperada.

En algunos casos, se acompañan de náuseas y vómitos y pueden ser tan graves que se pierde el equilibrio.

La duración de estas “recaídas” puede variar enormemente, desde unos pocos minutos hasta varias horas. Los intervalos entre los ataques también varían.

  • Pérdida de audición:

La enfermedad de Meniere suele ir acompañada de una reducción de la capacidad auditiva. La persona afectada oye mucho peor en un oído que en el otro y sufre una desagradable sensación de presión.

La gravedad de la pérdida de audición puede variar según la situación y puede variar durante un período de tiempo muy largo. A medida que la enfermedad progresa, la capacidad auditiva del segundo oído también puede deteriorarse.

Además de los principales síntomas de la enfermedad de Meniere descritos anteriormente, algunas personas sufren de ansiedad o depresión.

Esta circunstancia se ha observado con especial frecuencia en pacientes que han estado sometidos a un gran estrés durante un largo período de tiempo.

Otros síntomas secundarios son brotes de sudor, taquicardia y temblores en los ojos. Este temblor ocular también se denomina nistagmo en medicina y se considera un síntoma concomitante del vértigo.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad de Meniere?

La enfermedad de Meniere afecta a la absorción de líquido de la endolinfa en el oído interno.

Como resultado, se acumula más líquido en la cóclea y en el órgano de equilibrio. En la primera etapa, el trastorno se manifiesta por un aumento de la presión en el oído interno.

Poco después, se añaden los síntomas de mareos y tinitus. Estos síntomas pueden ocurrir en intervalos muy diferentes.

Mientras que algunos pacientes de la enfermedad de Meniere tienen que luchar con ataques regulares, otros viven sin síntomas durante años.

Causas de la enfermedad de Meniere

La causa exacta aún no se entiende completamente. Los médicos creen que la enfermedad es causada por un desajuste entre la producción y la eliminación de los fluidos del oído interno: endolinfa y perilinfa.

Además, la enfermedad de Meniere puede ser provocada por tener un espacio ancho en el oído interno.

Como el exceso de líquido (también conocido como hidropesía) ya no puede ser regulado por el cuerpo, se crea una alta presión en el oído interno, causando el desgarro de la membrana límite de la cóclea o endolinfa.

Como ya no hay una barrera orgánica, los dos fluidos endolinfa y perilinfa se mezclan.

Esto lleva a una alteración de los electrolitos, lo que probablemente causa la enfermedad de Meniere.

Ambos fluidos corporales tienen una proporción diferente de sales minerales.

Enfermedad de Meniere

Si se mezclan los dos, el contenido de sal de los dos fluidos se mezcla y perturba el equilibrio y los órganos de audición.

Otras posibles causas son una conmoción cerebral grave y la inflamación del oído interno (laberintitis).

Diagnóstico y pruebas de audición

Si los síntomas de la enfermedad de Meniere aparecen por primera vez, hay que mantener la calma y consultar a un otorrinolaringólogo lo antes posible.

El estrés y la ansiedad sólo empeorarán el tinnitus y el vértigo.

Dado que la enfermedad de Meniere es una enfermedad que no es aparente externamente ni fácil de diagnosticar, la entrevista con el paciente (también llamada anamnesis) desempeña un papel decisivo.

La enfermedad es monosintomática, especialmente al principio.

Esto significa que los tres síntomas principales pueden ocurrir de forma individual e independiente en la primera fase, lo que dificulta un diagnóstico fiable.

Antes del examen propiamente dicho, el otorrinolaringólogo hace a la persona afectada varias preguntas, por ejemplo, sobre la historia médica anterior o sobre enfermedades similares en la familia.

Es muy importante que las preguntas se contesten con la verdad, de lo contrario la enfermedad puede ser diagnosticada erróneamente.

Las posibles preguntas podrían ser, entre otras

  • ¿Cómo se producen exactamente los ataques de vértigo?
  • ¿El mareo va acompañado de tinnitus o de pérdida de audición?
  • ¿Cuánto tiempo duran los ataques?
  • ¿El mareo también se produce durante ciertos movimientos o sólo de forma espontánea?
  • ¿Se toman medicamentos? Si es así, ¿cuáles son y cuál es la dosis?

Además de este criterio, hay otros cuatro que han sido establecidos por la asociación profesional americana especializada en la enfermedad de Meniere:

  • Al menos dos mareos de al menos 20 minutos cada uno.
  • Deterioro de la audición detectado por un examen
  • Presión existente en los oídos y/o el ruido (tinitus)

En el siguiente paso, el doctor realiza varios exámenes. Por un lado, se concentra en el oído medio para averiguar si hay una inflamación (otitis media).

Para ello, el médico utiliza el otoscopio, con el que también se puede examinar más de cerca el tímpano.

Por otro lado, se examina el oído interno así como los nervios auditivos y de equilibrio para descartar posibles lesiones o infecciones.

La prueba del diapasón también forma parte de los exámenes estándar.

Esto se hace vibrar y se mantiene contra la cabeza de la persona en cuestión. Esto permite al médico determinar cuándo y con qué intensidad se perciben las vibraciones.

Dado que la enfermedad de Meniere suele ir acompañada de pérdida de audición, el otorrinolaringólogo suele realizar también una prueba de audición.

En esta audiometría, se examina la capacidad auditiva restante del oído afectado.

Para ello, se reproducen diferentes sonidos a la persona afectada a través de auriculares.

La prueba sólo puede realizarse si el paciente no sufre de ataques de vértigo en el momento del examen.

Con la timpanometría y la medición de las emisiones otoacústicas, el otorrinolaringólogo tiene a su disposición otros métodos de examen para localizar mejor la ubicación del daño. Varias pruebas de coordinación y una comprobación del sentido del equilibrio completan la anamnesis.

En algunos casos, el médico tratante también realiza una prueba de glicerol. En esta prueba, se administra al paciente una sustancia de sabor muy dulce que entra en la corriente sanguínea a través del revestimiento del estómago y hace visible el gradiente de concentración de la endolinfa.

Esta prueba, también llamada prueba de esfuerzo con glicerol, proporciona información sobre los procesos endolinfáticos del oído interno y puede confirmar aún más el diagnóstico de la enfermedad de Meniere.

Tratamiento y terapia de la enfermedad de Menière

Como la enfermedad de Meniere no se considera curable en sí misma, el tratamiento causal no es posible. Sin embargo, hay varias terapias que pueden influir favorablemente o compensar los efectos de la enfermedad.

En lo que respecta a la terapia, la medicina distingue entre el tratamiento agudo, las medidas preventivas (profilaxis de las convulsiones) o una intervención quirúrgica. Además, existe la administración de ciertas medicinas o infusiones.

  • Tratamiento agudo:

Si los síntomas sólo han existido durante un corto tiempo, es posible un tratamiento agudo.

El objetivo principal aquí es combatir los mareos y las náuseas. En la mayoría de los casos, la persona afectada recibe medicación.

Además de los antivertiginosos contra los ataques de vértigo y los antieméticos contra las náuseas, también se utilizan medicamentos con el ingrediente dimenhidrinato.

Los efectos secundarios de esta terapia pueden ser diarrea, dolores de cabeza o una ligera hipersensibilidad de la piel.

Las medicinas que promueven la circulación sanguínea pueden utilizarse contra el tinnitus agudo. En caso de vómitos particularmente fuertes, el paciente también recibe infusiones para compensar la pérdida de líquido.

  • Profilaxis de las convulsiones:

Un objetivo importante de la terapia es minimizar el número y la frecuencia de las convulsiones de la enfermedad de Meniere.

El tratamiento con el principio activo betahistina ha tenido recientemente un éxito considerable y, por lo tanto, se utiliza cada vez con más frecuencia.

Entre otras cosas, la betahistina mejora el flujo de sangre al oído interno. Para reducir los ataques de mareo a un nivel tolerable, se pueden utilizar los diuréticos con deshidratantes.

Las actividades deportivas, una dieta saludable y el aprendizaje de varias técnicas de relajación apoyan a la profilaxis. El estrés, la nicotina y el alcohol también deben evitarse en la medida de lo posible.

  • Intervención quirúrgica:

En el caso de ataques de vértigo particularmente graves y muy frecuentes, a menudo sólo queda la intervención quirúrgica.

Durante una sacotomía, se extrae algo de hueso para que el saco endolinfático pueda estirarse mejor y absorber la endolinfa más fácilmente.

Después del procedimiento quirúrgico, los mareos suelen disminuir y la capacidad de audición aumenta.

Los mareos también pueden eliminarse destruyendo el órgano de equilibrio con la gentamicina.

En este caso, sin embargo, el paciente debe esperar una pérdida permanente de la audición.

La anestesia laberíntica es también uno de los procedimientos quirúrgicos para los mareos severos.

En este caso, se administra un anestésico a la persona afectada a través de una pequeña incisión en el tímpano. Se extiende entonces al oído interno y calma el órgano del equilibrio.

El último paso absoluto es el corte de los nervios vestibulares y auditivos.

Este procedimiento también se llama nervio vestibulococlear y conduce a una pérdida permanente de la audición en el oído afectado.

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