Aparatos auditivos en el año 2019

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Los aparatos auditivos son dispositivos electrónicos en miniatura que reciben, amplifican y posteriormente transmiten sonidos a las personas con pérdida auditiva, un término que indica una reducción de la audición que puede ser moderada, severa o profunda.

Independientemente de lo que se piense, el problema de la pérdida de audición no sólo afecta a las personas mayores, aunque, a decir verdad, hay que recordar que el 68% de las personas con déficit auditivo tienen más de sesenta años.

Aproximadamente dos tercios de las personas que sufren pérdida de audición tienen trastornos considerados leves o moderados (25 a 40 decibelios, o dB, de pérdida); este es el caso de aquellos que pueden percibir un habla sin problemas particulares, pero sufren la pérdida de alguna sílaba.

Algo menos del 30% de los problemas acústicos se consideran medianas o graves (pérdida de 40 a 70 dB), el resto de las personas sufren pérdida de audición profunda (pérdida de más de 90 dB).

Las causas de la pérdida de audición pueden ser variadas, pero en la gran mayoría de los casos, los déficits auditivos son causados por la degeneración natural de las células ciliadas del oído interno, un fenómeno conocido como presbiacusia que comienza a manifestarse alrededor de los veinte años de edad, pero que generalmente se vuelve significativo a partir de los 65 años.

Aparatos auditivos: ¿por qué muchas personas los abandonan?

Sólo entre el 15 y el 20% de las personas que pueden utilizar audífonos están equipadas con ellos. Esto es sorprendente.

Los déficits auditivos son una condición que puede crear muchos problemas en la relación con la consiguiente pérdida de calidad de vida. Entonces, ¿por qué renunciar a un instrumento que puede, aunque con ciertos límites, reducir este deterioro? Básicamente, hay tres razones para ello.

La primera es que muy a menudo los déficits auditivos se desarrollan progresivamente y muchas personas no se dan cuenta de que su calidad de audición se ha deteriorado hasta que la cosa se vuelve más “llamativas”.

La segunda razón es que el precio de los aparatos auditivos de buena calidad no es asequible.

La tercera razón es que, a nivel psicológico, el audífono no es aceptado en el buen sentido; esta última razón es quizás la más sorprendente, ya que los aparatos auditivos actualmente en el mercado son totalmente diferentes a los de los primeros tiempos; los primeros audífonos obsoletos, ineficaces y muy antiestéticos han sido sustituidos por modelos de dimensiones reducidas y considerablemente más eficaces.

Las propuestas que se encuentran actualmente en el mercado funcionan más o menos así:

Los sonidos son recogidos por uno o más micrófonos, la señal de audio se amplifica primero y luego se “limpia” (gracias a un amplificador y un microprocesador), tras lo cual se envía a través del canal auditivo.

Modelos más importantes de los aparatos auditivos:

Un audífono generalmente consta de seis partes, un micrófono, una bobina telefónica, una batería, un amplificador, un control de volumen y un receptor.

El micrófono tiene la tarea de recoger la señal acústica y transformarla en una señal eléctrica.

Tan pronto como las ondas sonoras golpean la membrana del micrófono, ésta comienza a vibrar; la facilidad con la que vibra la membrana del micrófono da una medida de la calidad del micrófono.

La bobina telefónica se utiliza para amplificar la señal telefónica cuando el auricular telefónico se acerca a los aparatos auditivos.

Cuando se enciende la bobina telefónica, la función de micrófono se desactiva temporalmente para eliminar los ruidos molestos del entorno.

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Aparatos auditivos retroauriculares.

La batería se compone generalmente de baterías de larga duración o recargables.

El amplificador se utiliza para aumentar las señales eléctricas que provienen del micrófono.

El amplificador consiste en circuitos que procesan y controlan las señales que llegan a él.

El control de volumen es un componente que en algunos dispositivos puede ser operado por el usuario, mientras que en otros sólo por el profesional de la audición.

El receptor tiene la tarea de transformar la señal eléctrica amplificada en una señal sonora que pueda ser utilizada por el oído humano.

El receptor es sin duda la parte más importante y delicada de todo el equipo.

Existen varios tipos de aparatos auditivos:

  • Audífono de petaca:

El aparato auditivo se coloca en el bolsillo o en el pecho; el receptor se coloca detrás de la oreja (en forma de caracol) y se conecta al amplificador mediante cables. Este tipo de audífono ya está obsoleto. Es voluminoso, no es estéticamente agradable y está cada vez más en desuso.

  • Gafas auditivas:

Los componentes electrónicos de la prótesis se insertan en una o ambas patillas de las gafas.

Existen dos tipos, uno de ellos es conductor óseo, indicado para déficits auditivos leves o moderados; tiene un vibrador que descansa sobre el hueso mastoideo y tiene la función de transmitir las vibraciones sonoras a la cóclea.

El otro tipo es de conducción aérea. En este tipo de aparatos auditivos pasan a través de un pequeño tubo el sonido que termina en un molde, en el canal auditivo. Son cada vez menos utilizadas.

  • Audífonos retroauriculares:

Los sonidos se amplifican y se transportan a través de un tubo de plástico al canal auditivo hasta el molde.

Es un tipo de prótesis que se puede utilizar para todo tipo de pérdidas auditivas; el problema fundamental está representado por la excesiva “visibilidad” y esto hace que estas prótesis no sean bienvenidas para el sujeto.

Son aparatos auditivos extremadamente versátiles y, en comparación con otros modelos, pueden amplificar una mayor variedad de sonidos. Tienen una larga vida útil y los modelos más sofisticados también son impermeables.

  • Pinganillos intraauriculares:

Los intraauriculares están hechos generalmente de resina, tienen forma cónica y básicamente constan de dos partes: una placa y una carcasa; la carcasa tiene la forma del conducto auditivo externo.

Algunos aparatos auditivos intraauriculares están equipadas con dispositivos de entrada de audio que permiten la conexión directa a radio, televisión, moduladores de frecuencia, etc…

Estos dispositivos son bastante pequeños en tamaño y por lo tanto resuelven en parte el problema estético.

Los audífonos intraauriculares son adecuados para las pérdidas auditivas de leves a moderadas, mientras que necesitan ser mejorados tecnológicamente para las pérdidas auditivas más severas.

  • Audífonos implantables:

Son una propuesta relativamente reciente.

Este tipo de audífono se implanta de forma permanente bajo la piel y es prácticamente invisible.

Tiene una vida útil de 10 a 15 años, por lo que las baterías recargables deben de ser totalmente fiables.

También hay aparatos auditivos parcialmente implantables cuya parte exterior es del tamaño de una moneda; esta parte contiene el micrófono, la batería y los circuitos digitales responsables del procesamiento del sonido; el mensaje de sonido se envía a la parte que está debajo de la piel.

El audífono implantable es muy apreciado por su “discreción”, pero no es adecuado para aquellos cuyo conducto auditivo es particularmente estrecho.

  • Implantes Cocleares:

Son aparatos auditivos que consiste en una parte interna y otra externa.

La parte interna, implantada quirúrgicamente, consiste en un receptor alojado en el hueso temporal y una serie de electrodos colocados en el oído interno.

La parte externa, el procesador de sonido, es prácticamente una computadora en miniatura que tiene la tarea de transformar los sonidos en señales que el nervio auditivo enviará al cerebro que los reconocerá como sonidos.

Tanto los audífonos intraauriculares como los retroauriculares se caracterizan por el hecho de que pueden programarse utilizando tecnología digital basada en el audiograma de la persona con discapacidad auditiva.

Esto permite ajustar los diferentes componentes de los aparatos auditivos (micrófono, amplificador y receptor) de forma óptima.

¿Cuánto cuestan los audífonos?

El mercado ofrece actualmente varias posibilidades que pueden cubrir la gran mayoría de las necesidades del sujeto.

Si tenemos en cuenta el aspecto tecnológico, hay que decir desde el principio que los aparatos auditivos que utilizan tecnología analógica son anticuados y tienen varias limitaciones.

En términos de calidad, la tecnología digital es decididamente superior; la elección de un audífono analógico se limita ahora sólo a aquellas situaciones en las que la necesidad principal es contener los costes.

En el mercado hay disponibles audífonos analógicos cuyo precio medio oscila entre 400 y 500 euros.

Los audífonos digitales, por otro lado, tienen precios mucho más altos, que van desde un mínimo de 900 euros hasta un máximo de 5.000 euros.

Desde hace algún tiempo, se han lanzado al mercado aparatos auditivos con precios muy bajos (49 euros) que se venden principalmente en Internet.

La validez de estos dispositivos ha sido muy discutida y todavía está siendo discutida.

Muchas personas también señalan que, de acuerdo con la legislación vigente, la selección y adaptación de audífonos está reservada a los audioprotesistas, que son las únicas personas exclusivamente capacitadas para ello.

Por Internet no se permite la comercialización. Y los baratos no son verdaderos aparatos auditivos, sino simplemente amplificadores que pueden causar más perdida auditiva.

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